Ten una pregunta en mente. Saca tres cartas — pasado, presente, futuro. Recibe una lectura que las enlaza, en lenguaje llano, en torno a lo que realmente preguntas.
El tarot es uno de los métodos portátiles de adivinación más antiguos. El lector baraja, el consultante saca cartas y de ahí emerge una historia estructurada — sobre un momento, una tensión, una elección. Las cartas no predicen el futuro; vuelven legible el presente.
En Fatelore usamos una baraja clásica Rider-Waite de 78 cartas. El barajado y el corte son aleatorios — sin cartas elegidas a mano. La interpretación la escribe una IA familiarizada con los significados tradicionales y la enfoca en tu pregunta concreta.
Una frase basta. Cuanto más concreta la pregunta, más claro hablan las cartas.
Pasado, presente, futuro. Cada carta puede salir derecha o invertida; las dos cuentan.
La IA teje las tres cartas en una sola lectura — relaciones, decisiones, lo que late bajo la superficie, lo que conviene vigilar.
Las cuentas nuevas empiezan con 20 créditos — suficiente para una lectura completa.